martes, 22 de abril de 2014

Aspectos de cuidado de mi CUERPO






Algunos aspectos básicos para su cuidado son:

Cuidar nuestra dieta o nutrición: es sin duda alguna una de las prioridades para nuestro organismo. Escoger una dieta equilibrada, lo más variada posible y que se amolde a nuestro clima, a nuestra constitución física y a nuestras necesidades nutricionales según nuestra actividad o requerimientos concretos.
El Cuidado del cuerpo relacionado con la actividad física: el hecho de que nuestro trabajo sea cada vez más sedentario y que nos desplacemos a todas parte en automóvil u otro medio de transporte hace que la mayoría de las personas necesiten practicar una actividad física extra como el deporte. La necesidad de descargar el estrés y estirar nuestros músculos hace, por suerte, que la gente vuelva a interesarse por el ejercicio físico.
Descansar lo necesario: parar de vez en cuando y simplemente no hacer nada es muy importante. La típica siesta es un claro ejemplo de remedio natural gratuito y de grandísima eficacia para nuestro cuerpo y mente. Dormir las horas adecuadas es básico si queremos sentirnos recargados de energía al despertar por la mañana.
Aprender a escuchar a nuestro cuerpo: cuando tenemos algún dolor, alguna enfermedad o nos sentimos mal debemos pararnos e intentar escuchar que es lo qué nuestro cuerpo trata de decirnos. A menudo quiere decirnos que no estamos descansando lo suficiente, que estamos tomando demasiados excitantes (café, alcohol, etc.) o que estamos comiendo de un modo desordenado o desequilibrado. Una vez interpretado el mensaje deberíamos decirle que no hace falta que se enferme que ya vamos a corregir ese "desajuste". Un masaje, una siesta o una cena muy ligera pueden ser un buen regalo para este cuerpo tan sufrido.
Necesidad de relajarnos: el deporte es sin duda una buena fuente de descarga del estrés, pero aquella persona que siente que necesita aún más cuidado del cuerpo (especialmente de su sistema nervioso) puede encontrar ayuda en alguna de las muchas técnicas de relajación que hay hoy en día (Yoga, taichi, Sofrología, Método Silva, visualizaciones, etc.)
Sanar las emociones: la gente interesada en el cuidado del cuerpo ya sabe que sanar las emociones es quizá lo más importante ya que es uno de los "alimentos" que más nos nutren… o nos envenenan. Es muy importante, de vez en cuando, hacer balance de nuestras emociones e intentar resolver esos temas que tenemos pendientes con familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos. La culpabilidad, la ira o el rencor son casi siempre un peso que nos impide caminar o avanzar en la vida.
Compartir más tiempo con amigos y familia nos hace sentirnos queridos y disfrutar también de la posibilidad de poder expresarles a ellos lo que sentimos por ellos. No es suficiente en sentirlo. Al igual que a nosotros a los demás también les gusta oír que ellos también son especiales para nosotros.
Alimentar nuestro espíritu: levantarnos y respirar profundamente dando gracias por el nuevo día puede ser un modo bien simple de empezar la jornada con una mejor motivación. Es muy importante cultivar nuestro crecimiento interior tratando de ser un poco mejores cada día. Sentir que somos parte del planeta y del mismo equipo que el resto de la humanidad. Tener una visión más amplia del concepto de familia y tratar a los demás como nos gusta ser tratados nosotros mismos.
La importancia del cuerpo en la adolescencia


                                                           MI CUERPO


¡Bendito sea mi cuerpo!
El cuerpo, mi cuerpo, es lo mejor que me ha pasado. Todo lo que me sucede y lo que hago es a través de él: el placer, el dolor, la risa, el calor, el frío, escribir, ver, disfrutar, comer, amar, dormir.

Mi vida sucede en mi cuerpo, mi mente es mi cuerpo, mi espíritu está en mi cuerpo, mi alma se une a mi cuerpo, mi creatividad sale de mi cuerpo. Nada más por eso lo adoro, si pudiera agarrarlo todo a besos lo haría: mi cuerpo me dice que estoy viva y cómo es la vida que llevo. Y todo esto lo digo y escribo con el corazón, aquí, frente a la máquina, porque si me paro frente al espejo la cosa es otra: mi cara es, los poros abiertos y la espinilla que presiono; mi busto quiere ver hacia abajo; mi panza es una bola contenida; la piernas están aguadas, la celulitis y...

Mi cuerpo es toda esa grandiosidad que he escrito, también el tuyo, pero el espejo frío no es la herramienta que necesito para verlo. Si mis piernas me sostienen todo el día, son fuertes y firmes (aunque el gordo del muslo se agite cuando camino). Si mis pies me llevan a donde quiero, están preciosos (a pesar del talón seco y los dedos chuecos). Si mis ojos me permiten ver las letras que escribo, son una bendición (aún con las arrugas). Si mis manos me permiten tocar el cuerpo de mi amado, acariciar a mi perro y hacer de comer, son divinas (con todo y padrastros).
Para valorar mi cuerpo necesito verlo como si fuera el más querido de mis hijos, que es precioso aunque orejón. Mi cuerpo es mi hijo y yo lo adoro como su madre que soy: lo cuido, lo quiero, lo acepto, lo cultivo, lo mejoro, lo perdono. El espejo me dice lo que ven los otros, los que no me quieren, pero no me dice cómo soy. Así que en el espejo del baño de mi casa, que es el que me conoce sin ropa y con mascarilla, puse un par de corazones rojos de cartoncillo (como esos que decoran los salones de clase el día de san Valentín) para que la imagen que me devuelva sea amorosa. No sabes qué bien funciona, porque claro que me sigue señalando el acné y las estrías, pero también me dice la maravilla que soy.
Esos corazones, por la humedad del baño y el tiempo, tengo que reemplazarlos a cada rato, porque si el amor con que me miro no se renueva, queda descolorido y arrugado. Salgo de ese cuarto cada mañana dispuestísima a la vida, sabiendo que soy este cuerpo sano e imperfecto. Reconociéndome así soy capaz de ser creativa y hacer muchas cosas imperfectas, sanas y bellas. La creatividad no es perfecta, sólo es creativa.
Yo, producto de la creación divina, soy buen ejemplo de ello.